Actualmente el gobierno se encuentra en un proceso de
negociación con el grupo guerrillero FARC, que busca la reconstrucción de un
país que ha sido golpeado por la violencia en el transcurso de las ultimas
décadas y que ha intentado de múltiples formas, buscar una solución por medio
del dialogo que satisfaga a todas las partes que se encuentran incluidas en
este; no obstante, el intento de tener un país tranquilo no solo se ha venido
trabajando con las FARC o las distintas fuerzas guerrilleras y paramilitares
que han pasado a través de los tiempos sino que también, desde las épocas en
las que pertenecer a un determinado partido político podía ser la causa de una muerte segura y de
no ser así, probablemente sí ser acreedor de un boleto para una sesión de
tortura bastante dolorosa.
Sin embargo, este proceso (que por fin parecía tener futuro) está
muy lejos de llegar a un acuerdo a corto plazo, no solo porque en los últimos
meses no han habido avances significativos en las mesas de negociación sino
también por los últimos acontecimientos violentos generados en la zona rural
del Cauca y que le fueron atribuidos a las FARC, de ahí, que el pesimismo
frente al éxito en el proceso de paz haya aumentado y los colombianos tengan la
idea de que esa “platica” invertida en el proceso de paz se perdió!! ¿Será
viable pensar que, el único resultado de este proceso fue darle a la FARC un
tour en la Habana patrocinado por los recursos del pueblo? Una encuesta reciente
hecha por Gallup Colombia demuestra que el 42% de los encuestados piensa
que la única forma de acabar con los
grupos guerrilleros es la coacción, un pensamiento a mi parecer, un poco
Uribista.
Por último, lo único que queda por hacer es esperar a que
nuestro queridísimo presidente Santos interponga medidas en el proceso de paz,
así le cueste su credibilidad (como bien lo diría él) o por el contrario, que
opte por finalizar las negociaciones y proceda a utilizar la estrategia
militar.
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